También me han timado con la bisutería.

Esta semana os quiero contar mi historia. Los que me conocen sabrán que soy una fanática de las joyas de todo tipo, alta joyería, joyería de autor y debo confesar que también soy fan de la bisutería.

Pero el otro día tiré un billete a la basura, no, no es que me diera por ahí, es que compré bisutería creyendo que me estaba comprando una nueva "joyita" y la tuve que tirar ese mismo día.

La palabra joya está definida como el “objeto de adorno o de uso, hecho de algún metal noble y a veces decorado con perlas o piedras preciosas”.

Si indagamos un poco más en la definición anteriormente dada, encontramos que entre los metales nobles  están el oro y el platino, mientras que otros como la plata, cobre y mercurio se encuentran clasificados en el grupo de metales seminobles.

¿Sabes por qué la plata, el cobre, el latón y otros metales no son metales nobles y no se les puede considerar joyería?

Porque estos no tiene unas propiedades exentas a la corrosión u oxidación y sufren deterioros.

Este es el caso de la plata, la plata se oxida generando un tono negruzco “admitido” en el mercado. Sin embargo, otros como el latón, quedaría fuera de cualquier definición de joyería.

Actualmente la definición de joyería se ha visto dotada de grandes o pequeñas “mentiras piadosas”. Paseamos por la calle y muchas veces me tengo que levantar las gafas de sol y mirar un escaparate para bajármelas rápidamente y que los dependientes de algunas joyerías no me vean la cara de desacuerdo.

 

Estamos en un mundo en el que cada compra es valorada, comparada y sometida a juicio, y esa es la parte positiva del mercado actual, no hay monopolio, podemos elegir con nuestro propio criterio.

Pero tenemos que saber la verdad de lo que compramos.

La proliferación y nacimiento de marcas de moda no deja de lado la joyería clásica, es muchas veces esta última la que no se ha sabido adaptar a los tiempos que corren.

El fallo es nuestro, de los joyeros “de siempre” que no hemos sabido “educar” o enseñar a nuestros clientes entre la calidad o la cantidad.

Y ahora intentar demostrar la “publicidad engañosa” que hay en el mercado muchas veces es una ardua tarea a la que nos enfrentamos día a día.

 

Me encanta la joyería moderna, esa de plata DE LEY, económica y para vestir a diario combinando mis outfits.

Pero no me gusta que metan en el mismo saco la plata contrastada a 925 (ley actual española) y el latón u otros metales bañados en los que en la primera puesta se me pone el dedo verde.

Esta semana fui a una de mis tiendas preferidas, una de esas tiendas en las que encuentro una camiseta básica a 5€, una blusa a 20 y un abrigo a 50. Y debo confesar que tengo mi armario lleno de esa ropa, que me encanta y que me ayuda a vestirme cada día de una manera diferente.

 

Pues bien, entre en la tienda, fui a pagar la ropa y me encontré un conjuntito de esos anillos tan modernos que se llevan en el entrededo,  con “un baño de oro rosa”. ¿Por qué no comprarlo si SOLO costaban 9,95 €?

 

Así que esa noche cuando me disponía a arreglarme para una cena me “calcé” mi última compra. Cuando llegué a casa tenía los dedos verdes y los anillos habían sufrido un deterioro importante, por abajo del dedo no quedaba baño, así que tiré 9,95€ por unos anillos. ¡Si casi me hubiese compensado más cogerme un taxi de vuelta a casa y no ir en metro!, algo que hubiese agradecido bastante más que tirar mi dinero

 

Pero ahora bien, ¿Sabes cuánto cuestan esos anillos en plata de ley? 30€, sí, sí, se lo que estás pensando, no son 10, son 30.

 Sortijas de oro blanco, oro rosa y oro con diamante.

Pero son 30 € que voy a poder usar más de una noche. Que van a estar en mi joyero y que si el día de mañana quiero vender todas mis joyas y objetos en plata me darán algo a cambio y no será un objeto más que compro y tiro.

El error más grande en el que solemos caer todos, yo también, es que por no gastarnos un poco más de dinero lo tiramos a la basura.

Creo firmemente que es por falta de conocimiento, porque no sabemos que hay infinidad de joyerías que se dedican a este tipo de piezas modernas que, con metales preciosos, nobles o seminobles, pueden sacar piezas a precios mucho más asequibles de lo qué pensamos y si no haz la prueba.